El recordatorio que espera a que hiele
Hay cosas que no se hacen a una hora, se hacen cuando lo decide el tiempo. Recoger la ropa, cubrir los árboles, sacar las cadenas, regar: la fecha exacta no la sabe nadie de antemano. XNeuronal vigila la previsión por ti y te avisa cuando importa.
Tú das la condición, no la fecha
«En cuanto hiele, recuérdame cubrir los árboles.» No hay fecha que elegir ni umbral que ajustar en un menú. Describes la situación en la que quieres que te avisen, y la vigilancia empieza.
El umbral elegido te lo dice en voz alta enseguida: «te aviso en cuanto anuncien 2 grados o menos en casa». Es el único momento en que puedes corregirlo, así que nunca se calla. Y 2 grados en vez de cero, porque la previsión da la temperatura a la sombra mientras el suelo y las hojas bajan más.
Diez medidas, combinables
La temperatura mínima y máxima, la lluvia caída y la anunciada, la nieve, el viento, la nubosidad, la calidad del aire, las partículas finas y la fase de la luna. Se combinan: «cuando pase de 30 grados a pleno sol» vigila temperatura y nubes a la vez.
La luna es la excepción: se calcula en lugar de medirse. Por eso se conoce en todas partes, todos los días, incluso sin red, y eso permite decir «recuérdame podar en luna menguante y sin lluvia» con un solo aviso, cuando ambas cosas son ciertas.
Durante varios días, y solo en su temporada
«Si lleva cinco días sin llover, recuérdame regar.» El acumulado se lleva en una ventana deslizante, y XNeuronal te dice con franqueza que será fiable dentro de cinco días, el tiempo de ver pasar esos días. No finge conocer la semana ya pasada.
Vigilar la helada no tiene sentido en julio: funciona del 15 de octubre al 15 de abril y duerme el resto del año, adaptándose al hemisferio en el que vives. Recibes el aviso en cuanto la condición entra en la previsión, hasta tres días antes, y otro la víspera.
Lo que puedes decirle
Avísame si va a llover, tengo la ropa tendida
Una vigilancia duradera. El aviso llega en cuanto la lluvia entra en la previsión, hasta tres días antes, y otra vez 24 horas antes.
Cuando anuncien viento fuerte, recuérdame recoger los cojines
Umbral de referencia en 60 km/h. Te lo dice en voz alta para que puedas corregirlo.
Si llueve el sábado, avísame, la barbacoa se cancela
Una condición puesta sobre un día, no una vigilancia permanente.
En cuanto llueva, recuérdame tapar la leña
En cada episodio, no solo la primera vez.
Avísame la víspera si llueve por la mañana, cogeré el paraguas
Anticipación en vez de alerta al despertar.
Cuando llueva tres días seguidos, recuérdame revisar el sótano
Una ventana de varios días, acumulada por el servidor.
Si hace mucho viento, recuérdame recoger la cama elástica
La frase que todo padre con jardín ha dicho alguna vez demasiado tarde.
Avísame si llueve antes de que salga otra vez en bici
Una vigilancia que solo sirve lo que dura un trayecto.
En cuanto hiele, recuérdame cubrir los árboles
El umbral está en 2 grados y no en cero: la previsión da la temperatura a la sombra mientras el suelo y las hojas bajan más.
Avísame antes de la primera helada para meter las plantas
Una sola vez, en la primera ocurrencia de la temporada.
Cuando hiele, recuérdame purgar el grifo exterior
La tarea anual que sale cara cuando se olvida.
Si hiela fuerte, recuérdame comprobar el agua de las gallinas
Helada fuerte, umbral en menos 3 grados.
Antes de las heladas, recuérdame recoger la manguera
La vigilancia corre del 15 de octubre al 15 de abril y duerme el resto del año.
Cuando hiele por la mañana, recuérdame salir diez minutos antes
Descongelar el parabrisas, contado en retraso en el trabajo.
Avísame si hiela mientras estoy de vacaciones
Una vigilancia que corre sola durante toda la ausencia.
En cuanto hiele, recuérdame sacar la manta térmica
La ficha lleva la acción que has dictado, nunca una inventada.
Cuando pase de 30 grados a pleno sol, recuérdame cerrar las persianas
Dos medidas combinadas: más de 30 grados y menos del 20 por ciento de nubes.
Avísame cuando pase de 25 grados
Un simple aviso, sin acción. La frase termina después de la temperatura.
Si hace mucho calor, recuérdame sacar al perro temprano
El calor desplaza las costumbres, no solo el confort.
Cuando haga calor tres días seguidos, recuérdame llamar a mi madre
Una ventana de tres días tomada en su mínimo, o sea una ola de calor de verdad.
Con mucho calor, recuérdame llenar el bebedero de los pájaros
Una tarea de diez segundos en la que solo se piensa en el momento justo.
Si pasa de 28 grados, recuérdame no dejar la compra en el coche
El umbral se dice, nunca se impone.
Cuando haga calor el fin de semana, recuérdame revisar la piscina
La condición y el momento se combinan.
Si nieva, recuérdame sacar las cadenas
Umbral de referencia en 1 centímetro.
Cuando nieve, recuérdame despejar la entrada
La obligación que se descubre resbalando en la propia puerta.
Avísame la víspera si nieva, saldré antes
Un aviso anticipado en vez de una alerta al despertar.
En cuanto nieve, recuérdame meter al gato
Cada episodio, todo el invierno, sin volver a pensarlo.
Si nieva, recuérdame mirar si el colegio está abierto
El reflejo de la mañana, puesto de una vez por todas.
Cuando llegue la nieve, recuérdame poner los neumáticos de invierno
Una sola vez, con la primera nevada.
Si lleva cinco días sin llover, recuérdame regar
El servidor acumula la lluvia en una ventana deslizante de cinco días. Te dice que será fiable dentro de cinco días, el tiempo de ver pasar esos días.
Recuérdame regar los tomates solo si no ha llovido
La condición elimina el recordatorio inútil, que es la razón por la que se acaban ignorando todos.
Cuando lleve una semana sin llover, recuérdame revisar el compost
Una ventana más larga, la misma mecánica.
Si hace seco y calor, recuérdame acolchar
Dos condiciones unidas, un solo aviso.
Recuérdame regar los plantones mientras no llueva
Una vigilancia que se apaga sola en cuanto vuelve la lluvia.
Si lleva tres días sin llover, recuérdame llenar el bebedero de fuera
La misma mecánica, para los animales.
Recuérdame podar en luna menguante y sin lluvia
La luna se calcula en vez de medirse. Se conoce en todas partes, todos los días, incluso sin red, y se combina libremente con la meteorología.
Avísame en luna llena
Umbral en el 95 por ciento de iluminación.
En luna nueva, recuérdame sembrar los rábanos
Luna negra, por debajo del 5 por ciento.
Recuérdame tratar los árboles en luna menguante
Un recordatorio que sigue un ciclo, no un calendario.
Avísame las noches de luna llena sin nubes, quiero fotografiar
Dos mundos combinados: el cielo calculado y el observado.
Recuérdame embotellar en luna menguante
La tarea que transmiten los mayores y que nunca se consigue encajar.
Avísame cuando el aire esté mal, no saldré a correr
El índice va de 1, bueno, a 5, muy malo. El umbral está en 4.
Cuando haya un pico de partículas, recuérdame cerrar las ventanas
Umbral en las partículas finas en 35.
Si el aire está mal, recuérdame coger la medicación de la pequeña
Una vigilancia de salud, puesta una vez, que vive meses sola.
Avísame los días de contaminación, cogeré el tren
Una decisión de trayecto que se toma la víspera o nunca.
Cuando el aire esté mal, recuérdame anular el entrenamiento al aire libre
La condición sirve para decidir, no solo para informar.
Recuérdame cerrar el gallinero al ponerse el sol
Una hora que se mueve cada día, calculada para tu lugar, sin que tengas que seguirla.
Media hora antes de la puesta de sol, recuérdame volver
La hora se desplaza todo el año, el recordatorio la sigue.
Al salir el sol, recuérdame sacar los animales
El recordatorio que sustituye al despertador aproximado.
Recuérdame regar después de la puesta de sol
El buen momento para las plantas, no una hora fija que se vuelve falsa en julio.
Avísame cuando anochezca antes de las seis
El cambio de estación, dicho una vez.