Una memoria que deduce está por llegar
XNeuronal es un asistente personal con memoria, y su lanzamiento es inminente. Le cuentas tu día con frases corrientes; él saca de ahí las personas, las fechas, los lugares y las cosas por hacer, los relaciona entre sí y te los devuelve en el momento útil. El disparador de un recordatorio puede ser una hora, un lugar y su distancia, o una condición del mundo real como la lluvia de mañana. Para enterarte el día del lanzamiento, basta con dejar tu dirección en este sitio.
Una nota que ya no dice nada
«Llamar por el presupuesto.» Encontrada tres semanas después en un teléfono. Ningún nombre, ninguna fecha, ningún contexto. La escribió alguien que sabía perfectamente de qué hablaba, y la releyó alguien que ya no lo sabe.
Es el límite común a todas las aplicaciones de notas. Conservan caracteres. No saben ni quién, ni cuándo, ni dónde, y nunca vuelven por sí solas en el momento en que esa información serviría de algo. Las aplicaciones de organización, por su parte, proponen un remedio más caro que la enfermedad: crear carpetas, elegir categorías, mantener un árbol ordenado. Un segundo trabajo, que se abandona al cabo de unos días.
Lo que hace una memoria y no hace una carpeta
Una memoria humana no ordena en plano. Anota lo que cuenta, une unas cosas con otras, deja que el resto se aleje sin perderlo y sabe traerlo todo de vuelta cuando la necesidad regresa. Lo que se repite gana importancia. Lo que ya no se toca se hunde, sin desaparecer.
XNeuronal está construido sobre ese modelo, y no solo en la intención. Cada información se convierte en una neurona unida a las demás. Esas neuronas ocupan capas distintas, y una neurona cambia de capa según lo que hagas con ella: lo que vuelve a menudo sube, lo que duerme baja. Un tratamiento de fondo las reorganiza en segundo plano, sin que nadie lo pida. El detalle de esa mecánica se cuenta en cómo funcionan las neuronas y en la memoria por capas.
Lo que da esto en el uso: dices una cosa y él retiene cuatro. «Ayer por la noche estuve en el cumpleaños de Pablo» deja tras de sí la persona, la fecha, el acontecimiento y el contexto, relacionados entre sí. Al año siguiente, el recordatorio llega sin que nadie haya creado nunca un recordatorio de cumpleaños.
Elegir el momento en que algo vuelve
Un recordatorio a las seis de la tarde suena en mitad de una reunión y lo barres con el pulgar. El problema no es el recordatorio, es el disparador.
Aquí el disparador se elige diciéndolo. Una hora o una fecha, como en todas partes. Un lugar, con su distancia: a quinientos metros de la panadería, el pan. Una llegada, o una salida. O una condición del mundo real: si mañana llueve, cuando cambie la estación, al ponerse el sol. El detalle está en los recordatorios por ubicación y en los recordatorios y la agenda.
Y el recordatorio no aparece en silencio en medio de otras cuarenta notificaciones: se lee en voz alta, incluso con la aplicación cerrada.
Lo que no hay
Ninguna pestaña. Ninguna lista que recorrer. Ninguna carpeta que crear, ninguna categoría que elegir, nada que configurar antes de empezar. Una sola página, donde hablas o escribes, como prefieras. Es una postura sostenida desde la primera pantalla, explicada en por qué eliminamos las pestañas.
Cuándo, y cómo enterarte
El lanzamiento es inminente, y la aplicación será gratuita al salir. La fecha exacta no depende de nosotros: depende de la validación de la tienda de aplicaciones, que tarda lo que tarda. Anunciar un día concreto sería un compromiso que aquí nadie puede cumplir.
Lo más sencillo, por tanto, es dejar tu dirección en el formulario de este sitio. Saldrá un único mensaje, el día del lanzamiento, y nada más.
La aplicación llegará en francés, inglés, alemán, español, italiano y portugués. Los datos están alojados en Europa, se pueden exportar y borrar cuando tú lo decidas, y nada te obliga a crear una cuenta para empezar, como explica la página dedicada a las cuentas y la privacidad.
